La inauguración será este sábado y marcará el regreso de un espacio que durante décadas fue escenario de cumpleaños, casamientos, fiestas, peñas, actividades deportivas y encuentros que forman parte de la historia de muchas familias de Cipolletti.
Después del incendio que destruyó el antiguo edificio en 2023, el barrio se prepara para volver a encontrarse en un espacio completamente renovado, con una inversión provincial superior a los $598 millones.
El nuevo Centro Comunitario, ubicado en la intersección de Perú y Primeros Pobladores, cuenta con 430 metros cuadrados y fue construido con financiamiento íntegramente provincial. El edificio dispone de un salón multipropósito, cocina, baños, depósitos, oficinas, un aula de capacitación y otros espacios destinados al funcionamiento cotidiano del lugar.
Para quienes llevan décadas en el barrio, la recuperación tiene un significado que va mucho más allá de una obra. Alicia, vecina del Don Bosco desde hace casi 52 años, recordó todo lo que se vivió en ese salón: “Es un espacio de encuentro, se alquilaba para eventos, cumpleaños, fiestas, para todo. Hacíamos peñas, trabajaba la gente del barrio. Es para el barrio”.

Teresa también guarda una historia personal con el lugar. Allí hacía gimnasia antes del incendio y, desde entonces, perdió un espacio cercano donde realizar esa actividad. “Fue terrible el incendio, yo venía a hacer gimnasia y cuando se incendió me quedé sin lugar para hacer gimnasia cerca. Ahora voy a poder volver a comenzar, si dan acá me vengo”, contó emocionada. “Es un lugar de encuentro, muy lindo. Mejor de lo que estaba antes. Una emoción muy grande”.
Entre los vecinos que esperan la inauguración hay también una coincidencia especial. Hugo, que vivió 50 años en el barrio y prácticamente creció junto con Don Bosco, cumplirá años el mismo día en que vuelva a abrir sus puertas el Centro Comunitario. Por eso, siente la jornada como un regalo: “La verdad que es muy emocionante la reinauguración, lo siento como un regalo de cumpleaños”.
Hugo recuerda cuando el barrio todavía era prácticamente campo y cómo, con el paso de los años, fue creciendo junto a sus familias. También recuerda el impacto que provocó el incendio: “El salón que se incendió era un sentimiento muy importante para el barrio en general, porque dentro de él quién no festejó su cumpleaños, quién no se casó. Además todo en lo social, también vivinmos muchas fiestas del Día del Niño”.
“Viví acá en el barrio 50 años. He visto pasar de las buenas y las malas. Prácticamente crecí con el barrio. Cuando llegamos acá era todo campo, de a poco se fue construyendo y creciendo”, agregó.

Ahora, con el nuevo espacio listo para recibir nuevamente a la comunidad, Hugo resume lo que significa este momento para quienes esperaron su recuperación: “Son muchas sensaciones, pero el sábado será una sensación muy linda”.
También destacó el trabajo realizado para recuperar el lugar y agradeció tanto a la Provincia como al Municipio. “Ahora ya estará en manos de los vecinos el cuidado, el disfrutarlo”, expresó, y convocó a la comunidad a acompañar esta nueva etapa.
Para Lorenzo, otro vecino del barrio, la recuperación del Centro Comunitario también es el resultado de una comunidad que mantuvo vivo el reclamo. “Hay que agradecer a la gente del barrio que nunca se quedó quieta para tener de vuelta el Comunitario”, sostuvo.
“El barrio Don Bosco es uno de los más antiguos de Cipolletti y es una referencia. Vemos que quedó hermoso, gracias al Gobierno, al Municipio. Es un lugar de reunión donde siempre se ha compartido. Se vivieron muchas cosas lindas y se vivirán otras”, agregó.

La reconstrucción del Centro Comunitario fue acordada entre el Gobierno de Río Negro y la Municipalidad de Cipolletti en mayo de 2025, cuando el Gobernador Alberto Weretilneck y el Intendente Rodrigo Buteler firmaron el convenio para concretar la obra. La recuperación se desarrolló en el marco del trabajo conjunto entre Provincia y Municipio.
Con la inauguración, el Don Bosco recuperará un espacio que durante generaciones fue parte de la vida cotidiana del barrio. Y para sus vecinos, que ya imaginan nuevamente cumpleaños, actividades, encuentros y tardes compartidas, será también la posibilidad de volver a hacer suyo un lugar que nunca dejaron de sentir como propio.

