La iniciativa es coordinada por la Subsecretaría de Recursos Forestales junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y cuenta con una inversión de U$S 300.000 del Fondo Verde para el Clima, destinada a la elaboración e implementación de los planes de manejo.
Este financiamiento forma parte de una estrategia que la provincia viene desarrollando para incorporar herramientas de planificación y manejo sostenible en los bosques nativos. En ese marco, los recursos también acompañan acciones vinculadas a la restauración ambiental, la prevención de incendios y el trabajo directo con productores y comunidades.

Uno de los pasos centrales fue la realización de diagnósticos integrales en tres establecimientos de la cuenca de los ríos Manso y Foyel, donde equipos técnicos provinciales, instituciones científicas y productores relevaron las características productivas, sociales y ambientales de cada sitio. Esa información permite diseñar planes ajustados a la realidad de cada establecimiento y definir las prácticas de manejo más adecuadas.
Las propuestas contemplan intervenciones sobre el bosque nativo, la organización de la actividad ganadera, acciones de restauración y medidas orientadas a reducir la degradación de los ecosistemas, promoviendo un equilibrio entre producción y conservación.

"La mejor forma de cuidar el bosque nativo es trabajando junto a quienes viven y producen en él. Estos planes nos permiten planificar el manejo de cada establecimiento, ordenar las intervenciones y generar condiciones para que la producción y la conservación convivan en el tiempo", destacó la subsecretaria de Recursos Forestales, Claudia Contreras.
Con esta línea de trabajo, la provincia continúa incorporando herramientas que permiten planificar el manejo de los bosques nativos, acompañar a los productores y promover un desarrollo productivo que preserve uno de los principales patrimonios ambientales de Río Negro.
