El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de materiales como gas, leña, carbón, kerosene o nafta en ambientes con escasa ventilación. Su inhalación puede provocar intoxicaciones graves e incluso la muerte.
Muchas veces suele confundirse con otras enfermedades, ya que sus síntomas aparecen de forma progresiva, por ello es importante reconocer los signos de alerta: Dolor de cabeza, mareos, náuseas o vómitos, sueño o cansancio excesivo, debilidad, dolor en el pecho, confusión, pérdida del conocimiento o desmayo. Si varias personas que comparten un mismo ambiente presentan uno o más síntomas al mismo tiempo, es fundamental sospechar una posible intoxicación y actuar de inmediato.
Puede evitarse con medidas simples:
Ante la sospecha de una intoxicación es importante actuar rápidamente y abrir puertas y ventanas para ventilar el ambiente, salir inmediatamente al aire libre y llamar a emergencias o concurrir al centro de salud más cercano.
