La interrupción, que se realiza todos los años al cierre del ciclo productivo, en esta oportunidad se adelanta levemente para garantizar mejores condiciones de trabajo. El objetivo es aprovechar el período de bajante para intervenir en sectores estratégicos, mejorar la infraestructura existente y prevenir futuros inconvenientes.
El Gerente Técnico del Consorcio de Riego de Segundo Grado, Lucas Frank, explicó que “como todos los años, entre fines de abril y los primeros días de mayo realizamos el corte del servicio de agua para riego. En este caso se adelantó un poco respecto a temporadas anteriores, principalmente por dos obras que se van a ejecutar en el sistema y también por una cuestión de calendario, ya que nos permite contar con una semana completa de bajante para trabajar”.
En ese sentido, detalló que tras el corte “los consorcios de primer y segundo grado realizan recorridas por sus sectores para definir dónde es necesario intervenir con limpieza, reparaciones y proyectar mejoras para el próximo año”.
Respecto a las obras previstas, Frank indicó que se trabajará en dos canales de distribución específicos del sistema: “Una intervención en el secundario 3, vinculada a una obra importante realizada hace dos años, y otra en el secundario 8, donde se construirá un disipador de energía para contener un proceso de erosión que presenta ese canal”.
Además, remarcó que durante la última temporada de riego “no hubo mayores inconvenientes”, lo que permitió sostener el servicio en condiciones normales.
Las tareas previstas durante el receso incluyen limpieza mecanizada de canales, reparación de sectores dañados, principalmente en redes de primer grado, y la ejecución de obras consideradas fundamentales para fortalecer la infraestructura hídrica de la región. Estas acciones resultan clave para garantizar un servicio más eficiente y seguro para los productores en la próxima campaña.