El nuevo edificio se levanta sobre la avenida Esandi y transita su etapa final. Lo que queda por delante son los detalles que separan a una estructura terminada de una terminal lista para funcionar: carpintería, cielorrasos, revoques, colocación de pisos, instalación eléctrica, sanitaria y de calefacción, y trabajos de pintura.
Sobre ese escenario, el Gobernador anunció la fecha de traspaso. En octubre, una vez concluidos los trabajos, la Provincia entregará el complejo a la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, que tendrá a su cargo su administración y gestión.
"Bariloche merecía tener la mejor terminal del interior del país, y lo estamos haciendo juntos", afirmó Weretilneck durante la recorrida. Remarcó que la Provincia sostuvo el proyecto con recursos propios porque la ciudad necesitaba un edificio moderno, con el doble de capacidad, más cómodo y seguro. "Así trabajamos: junto a los municipios, transformando recursos en obras que mejoran la vida de los rionegrinos", sintetizó.
Cortés, por su parte, midió la distancia con el edificio que la ciudad viene usando hace décadas: pequeño, incómodo, sin lugar para que la gente circule. "Esta terminal da por tierra todo eso", sostuvo, y definió al nuevo complejo como una respuesta "con más justicia para el turismo y para la gente que vive acá".
Es que la magnitud del cambio no se mide solo en metros cuadrados. Con su puesta en marcha, la ciudad saldará una deuda de décadas: un lugar de llegada acorde a un destino que crece, que recibe cada año más turistas y que multiplica el movimiento diario de pasajeros.

Detrás de esa transformación hay una decisión política de Río Negro con doble sentido. Cada obra que la Provincia sostiene con recursos propios no solo deja infraestructura: genera movimiento económico local y trabajo para las y los rionegrinos. Es el rumbo que eligió Río Negro para no detenerse.
Por eso el proyecto responde a una necesidad histórica de una ciudad cuya principal economía es el turismo. Apunta a mejorar la capacidad operativa del sistema de transporte, fortalecer la conectividad, optimizar la recepción de visitantes y ofrecer instalaciones modernas, acordes al desarrollo turístico y urbano de la localidad.
Porque a orillas del Nahuel Huapi y al pie de la cordillera, San Carlos de Bariloche funciona como cabecera de todo el corredor andino rionegrino: por sus calles pasa quien sube al cerro, quien enfila hacia el sur y quien recién baja del micro con la valija en la mano. En pocos meses, todos ellos van a llegar a una ciudad que finalmente los recibe como corresponde.
