La reubicación del personal se concretó de manera inmediata para garantizar la continuidad del servicio y evitar inconvenientes en una dependencia clave para la recepción de denuncias vinculadas a conflictos familiares y situaciones de violencia. Las guardias y la atención al público se mantienen de la misma manera que se venían realizando en Allen.
Además, se coordinó el funcionamiento conjunto con la Comisaría 6° para ordenar la asistencia y asegurar el acompañamiento a las personas que concurren diariamente. Muchas de ellas atraviesan contextos complejos y requieren respuestas rápidas y contención permanente.
Mientras tanto, el Ministerio avanzó con las gestiones para conseguir un nuevo inmueble que permita restablecer el funcionamiento independiente de la Comisaría de la Familia. El objetivo es recuperar un espacio propio y sostener una atención cercana para los vecinos y vecinas de la ciudad.
Por ahora, las autoridades confirmaron que todas las consultas y denuncias continúan recepcionándose normalmente en la sede de la Comisaría 6°, sin interrupciones en el servicio.